Agricultura ecológica: un beneficio para el cuerpo, un alivio para el planeta

Casi nadie es ya ajeno a la existencia cada vez más extendida de la agricultura ecológica. Solo en nuestro país, en 2019 la superficie destinada a este tipo de cultivo creció un 4,8% respecto al año anterior, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. De hecho, España es el primer país de la Unión Europea y el cuarto del mundo en superficie ‘eco’, con más de 2,3 millones de hectáreas. Sube al primer puesto del ranking mundial respecto al cultivo ecológico de vino y aceite de oliva, y ocupa el segundo puesto en cítricos y legumbres ecológicas. 

Pero, ¿por qué consumidores, productores e incluso instituciones como la UE apuestan por esta agricultura? 

El cultivo ‘eco’ es una consecuencia directa de una conciencia creciente por llevar hábitos de vida más saludables, incluida la alimentación, y por otro lado, por preservar el medio ambiente. Nos hemos dado cuenta de que ni nuestro cuerpo ni el planeta en el que vivimos son sustituibles y tenemos que cuidarlos, y muchos han visto en este tipo de cultivos una manera eficaz de hacerlo.

Beneficios para nuestro cuerpo

El consumo intensivo se traduce en una agricultura intensiva que utiliza productos químicos para fertilizar las plantas, acabar con plagas de insectos, curar enfermedades o dar mejor presencia y colores más vivos a los productos. Los pesticidas utilizados hoy en día para combatir plagas destruyen las enzimas que la planta necesita de forma indispensable, y pasan de los productos tratados a los seres vivos que los ingieren, transmitiéndose por la cadena alimentaria. Por tanto, las toxinas no se quedan solo en las frutas y verduras, sino que acaban en la carne/huevos/leche de los animales con los que nos alimentamos y, tras consumirlos, en nuestro organismo.

La agricultura ecológica descarta la utilización de cualquier tipo de sustancias químicas, y de ello resultan alimentos más saludables que permiten al ser humano mantener una dieta mucho más sana. 

Beneficios para el entorno

Al no utilizar productos químicos los cultivos son más respetuosos con el suelo, con lo que la fertilidad aumenta y las plantas están más nutridas. En la agricultura ecológica tampoco hay necesidad de sobreexplotación, pues no es ese el fin, si no que se trabaja con producciones a menor escala, lo que permite una mayor rotación de cultivos, y se recurre al uso de fertilizantes orgánicos (naturales, como el abono) que se convierten en una alternativa eficaz a los químicos. En cierto modo, el cultivo ‘eco’ vuelve a las raíces de una agricultura tradicional pero de la mano de una concienciación por el cuidado del medio ambiente.

En Proyecto Kulto también creemos firmemente en todos los beneficios de la agricultura ‘eco’. Por ello ponemos nuestra confianza en agricultores locales cuyos cultivos sean de producción ecológica, y por ello toda nuestra actividad sigue los principios de la ecología y la sostenibilidad: para preparar los pedidos que se envían a los consumidores utilizamos empaquetado de cartón FSC y cinta de papel, y el transporte se realiza a través de rutas ya existentes, con el objetivo de minimizar la contaminación y contribuir de esta manera a la reducción de la huella de carbono. 

Si el planeta gana, nosotros también ganamos 💚

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