Tecnología para volver a los orígenes y ser más sostenibles

Podemos pensar que un solo ser humano es una fuerza insignificante en el conjunto del Planeta. Pero las buenas ideas que a lo largo de la historia han sido capaces de cambiar el mundo nacieron del cerebro de una persona, de alguien que tuvo la inspiración y la visión de futuro necesarias para aportar algo diferente a la sociedad en la que vivía.

Hoy, el reto principal de nuestra sociedad, que reúne en sí mismo varios e importantes desafíos, es la propia supervivencia del mundo tal y como lo conocemos: garantizar su sostenibilidad en las condiciones más favorables para el medio ambiente, las especies y las sociedades que lo habitan. Y para conseguirlo, la pequeña aportación de todos y cada uno de los individuos se convierte en fundamental, porque de todos esos millones de pequeñas fuerzas es de donde surge el verdadero motor para el cambio.

Nosotros somos Pablo Quintero y Pablo Kaperotxipi, tan solo dos seres pensantes que hemos tenido una buena idea, y queremos compartirla y extenderla porque estamos convencidos de que puede cambiar la vida de muchas personas, y al mismo tiempo proteger nuestro planeta. Y cuando uno cae en la cuenta de que puede mejorar la vida de otros seres humanos y el entorno, realmente deja de sentirse tan pequeño. 

Pero para hacer realidad este objetivo necesitamos vuestra ayuda. Por eso queremos presentaros Proyecto Kulto. 

La base de todo lo que somos es lo que comemos. Y el sector primario es, sin duda, el que permite que la vida continúe. Lo hemos comprobado durante el confinamiento domiciliario: podemos parar el mundo, pero no podemos dejar de comer. 

Los agricultores son una pieza fundamental para la economía. Y sin embargo, muchas veces el sistema de consumo y la gran distribución les aprieta, imponiéndoles unas condiciones con las que les resulta imposible salir adelante. Tras todo el esfuerzo humano y económico de atender sus cultivos, reciben una pequeñísima parte del dinero que luego los ciudadanos pagan por esos productos. El resto se lo quedan los distribuidores e intermediarios. 

Por el camino, los productos pierden calidad, pues se recogen antes de su punto óptimo de maduración y se conservan en cámaras frigoríficas que les hacen perder olor y sabor; y su transporte causa un impacto ambiental negativo, aumentando la huella de carbono.

¿Cómo podríamos resolver esto? La clave estaría en que los productores pudieran vender sus frutas y hortalizas directamente al consumidor final, eliminando todos estos intermediarios. Con ello, el margen de beneficio por su actividad sería justo; los consumidores que se preocupan por lo que comen podrían disfrutar de productos en su punto justo de maduración, más saludables, sin productos químicos que alarguen su buena presencia; y el medio ambiente recibiría menos gases contaminantes gracias al comercio de proximidad.

La respuesta a todo esto la encontramos en la tecnología. Y eso es, precisamente, Proyecto Kulto: una plataforma tecnológica que pone en contacto a la oferta y la demanda, en la que los productores pueden vender sus productos ecológicos de forma directa y a un precio justo, dinamizando la economía local. Y los consumidores pueden buscar a aquellos agricultores más próximos a su ubicación, con la garantía de estar comprando productos de primera calidad que recibirán en su propio domicilio, y al mismo tiempo reduciendo la huella de carbono y cuidando el medio ambiente. En realidad, de algún modo se trata de volver a los orígenes gracias a la digitalización.

En 2015, Naciones Unidas aprobó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 grandes desafíos que concentran todo lo que los estados, las instituciones, las empresas y la sociedad civil en su conjunto deberíamos hacer para que nuestro mundo sea un mejor lugar para vivir. Con Proyecto Kulto queremos materializar nuestro compromiso y hacer nuestra pequeña aportación a esos objetivos, impactando positivamente en tres ODS:

  • ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico, mediante la producción y el consumo eficientes de los recursos mundiales y procurar desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente.
  • ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles, fortaleciendo el desarrollo y la economía rural y el uso eficiente de los recursos.
  • ODS 12: Producción y consumo responsables, promoviendo la agricultura sostenible, el consumo de productos ecológicos y la reducción de la huella de carbono.

Tenemos la idea. Tenemos la tecnología. Tenemos el compromiso. Solo nos faltas tú. ¿Nos ayudas a hacerlo crecer?

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